Y me encontré deslizando la mirada por el hombro que has dejado al desnudo para hacerme mas miserable o para instigarme a que te robe uno de esos besos que tanto te hacen reir, o al menos te hacían reír, porque hacerte sonreir ahora es un placer que tiene la misma frecuencia que las veces que las mariposas se posan sobre mi pecho...
Aun me siento en esa banca y te recuerdo, y recuerdo tu impresión sobre mi psique, que hasta hoy aún guardo unas canciones de Bruno Mars, las que me recomendaste sin saber que hasta una vuelta por mi guitarra se pasarían...
Y me dejaste hablando solo, solo como me encontraste y si saber que mi regalo de cumpleaños era no verte durante todo este tiempo, entonces desearía jamás haber cumplido 18 años.