Un dolor oscuro que aparece por la
orilla
Por el siniestro costado de la lluvia
incierta
El pálido verde de las murallas se
inmuta
Sonidos vagos de la gloria
incandescente
Trasciende por sobre todo y sin idioma
Solo el seno del dolor esconde
sentimientos
Aquellos impulsos divinos musicales
Reflejos corpóreos de una luz
moribunda
Sombra púrpura en los reflejos del
vidrio
El barniz platinado explota en tus
retinas
Descansa la guitarra y sus cuerdas
durmientes
Como tablas de un tren que pasó
Hace más de veinte años
Polvo anaranjado del hierro que lo
forja
Tablas inmortales del olvido hacen un
puente
Un puente en el ahora y el pasado
Dolidos los olvidos se silencian
Dejados sin querer atrás en las
sombras
En la tarde los recuerdos se extinguen
Y los pálidos tonos rosas
Marcan el fin del último día