Te apareces una y otra vez frente a mí
Me atormentas cual fantasma fueras
Lo que en verdad me enferma es tu desdén
Lo que me cala el alma es que me miras como
Si de un extraño se tratara
Por supuesto estas palabras no fueron escritas
Solo por mi mano
Las manos de otros atormentados del alma
Recorrieron las mismas palabras y dolores
Rencores contra la injusticia del querer
Resignaciones de aquellos exiliados
De los mismos corazones extranjeros
Que negaron su asilo y nos convirtieron
En apatrios olvidados
En el asilo de una tierra extranjera
Reposaremos nuestras manos
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