Me corto las uñas bien a ras de carne
como a mis esperanzas
tengo tanto miedo al mundo
como lo tenía del seno negro de mi madre
más lluvia, más suero, más gasas, más guantes
y la sangre no deja de chorrear
jamás dejará de chorrear esa herida ulcerante
en mi cabeza
como los gritos de dolor
me persiguen por las noches
oigo los gritos como aullido de luna
como quejido de vaca
y los dedos cercenados
como pequeñas aves muertas
más sangre, más carne,
más olfato de perro podrido
las vendas no te cubren los recuerdos
no hay yesos para los corazones rotos
pase por la farmacia
pero no venden almas nuevas sin receta
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